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Anticipar las amenazas desde febrero para un hermoso jardín

El deshielo de febrero no solo marca el final del invierno, sino que también anuncia el despertar de las enfermedades y parásitos que acechan el jardín. Bajo tierra, en la corteza de los árboles o escondidos en los rincones húmedos, estas amenazas invisibles esperan las primeras calores para instalarse y proliferar. Una vigilancia temprana permite frenar estas plagas antes de que se vuelvan demasiado importantes. Febrero es el momento ideal para observar y prevenir en lugar de sufrir. Algunos hongos se activan tan pronto como aparece la humedad, mientras que los insectos dañinos, aún en estado larvario, están a punto de emerger. La huerta, el huerto frutal, los arbustos y las plantas florales son potenciales objetivos. La implementación de medidas preventivas desde ahora puede evitar pérdidas significativas.

1. Larvas de frutas: una amenaza insidiosa

Las frutas en formación atraen insectos temibles como el carpocapsa, la mosca de la cereza o la polilla oriental del melocotonero.

Signos de alerta:

  • Pequeños agujeros en las frutas, acompañados de aserrín o goma
  • Caída prematura de las frutas infestadas
  • Presencia de larvas blancas o rosadas dentro de las frutas

Impacto: sin protección, las cosechas se vuelven inutilizables, ya que las frutas son completamente devoradas desde el interior.

Sepa que todavía es posible plantar bulbos en febrero en su jardín para tener una primavera florida.

2. La monilia: un hongo destructor

Este patógeno ataca principalmente los árboles de hueso, aprovechando la humedad para desarrollarse.

Signos de alerta: después de un periodo lluvioso, las flores se marchitan, se secan y aparecen pústulas beige en las frutas en maduración, que terminan por pudrirse. La cosecha suele verse muy reducida, o incluso inexistente.

En caso de fuerte contaminación, el árbol puede perder todos sus frutos antes de madurar.

3. El mildiu: un destructor silencioso

Este hongo, que ataca a los tomates y a las patatas, prospera con la humedad y las temperaturas suaves.

Signos de alerta:

  • Manchas aceitosas que se extienden sobre las hojas.
  • Cubierta blanca en el reverso del follaje.
  • Descomposición rápida de las plantas.

Impacto: una infección no controlada puede aniquilar todas las cosechas en pocas semanas.

4. Babosas y caracoles: los estragos nocturnos

Estos gasterópodos se alimentan de las plantas jóvenes, dejando tras de sí un jardín devastado.

Signos de alerta: las hojas están desgarradas, los tallos cortados y las plántulas pueden desaparecer en una noche. Las huellas de mucus en el suelo delatan su paso.

Los cultivos más tiernos están particularmente expuestos, lo que puede comprometer su crecimiento y cosecha.

5. Los pulgones: una invasión temprana

Estos insectos aparecen a finales del invierno, debilitando rápidamente los brotes jóvenes.

Signos de alerta: las hojas se enrollan y se deforman bajo el efecto de las colonias de pulgones. Su melaza pegajosa favorece luego la aparición de enfermedades fúngicas.

Aunque no matan directamente las plantas, reducen su vigor y facilitan la propagación de infecciones secundarias.

6. Las cochinillas: parásitos resistentes

Estos insectos se instalan discretamente en las cortezas y tallos, chupando la savia de arbustos y árboles.

Signos de alerta: el crecimiento se ralentiza, el follaje se vuelve amarillo y cae prematuramente. En las ramas, se desarrollan conchas rígidas o masas algodonosas, indicando una infestación en curso.

Una presencia leve es tolerable, pero una invasión masiva puede provocar un debilitamiento general, haciendo las plantas más vulnerables a las enfermedades.

7. El oídio: una enfermedad oportunista

Este hongo afecta a numerosas plantas ornamentales, alterando su estética y su salud.

Signos de alerta: un recubrimiento blanco cubre las hojas y los botones florales. A veces, el follaje se arruga y se deforma por el efecto de la infección.

Aunque raramente mortal, el oídio debilita la planta y afecta a su floración.

8. La roya: una enfermedad persistente

Los hongos responsables de esta infección atacan a las hojas, debilitando progresivamente las plantas.

Signos de alerta: aparecen manchas anaranjadas en el follaje, seguidas de pústulas marrones en el reverso de las hojas. A la larga, estas se secan y caen prematuramente.

La planta pierde vitalidad y puede verse debilitada año tras año si no se realiza ninguna intervención.

Aquí hay una tabla resumen de las principales amenazas y períodos de aparición:

Tipo de amenaza Plantas afectadas Período de aparición Síntomas
Larvas de frutas Manzano, cerezo, melocotonero Febrero – Junio Frutas perforadas, caída precoz
Monilia Frutales de hueso Marzo – Mayo Marchitez de flores, pústulas en frutas
Mildiu Tomates, patatas Abril – Julio Manchas aceitosas, cubierta blanca
Babosas y caracoles Huerta, plantas bajas Febrero – Octubre Hojas devoradas, huellas de mucus
Pulgones Árboles, arbustos Febrero – Octubre Hojas enrolladas, melaza
Cochinillas Árboles, arbustos Todo el año Conchas rígidas, ralentización del crecimiento
Oídio Rosas, dalias Marzo – Agosto Cubierta blanca en el follaje
Roya Malvarrosas, geranios Marzo – Octubre Manchas anaranjadas, hojas secas